La falsedad de las campañas mediáticas
La falsedad de las campañas mediáticas Por Manuel Gross Osses
El reciente debate presidencial en la televisión ha permitido que los opinólogos de siempre alcen sus interesadas voces para declamar a los cuatro vientos que la candidata Michelle Bachelet no tiene estatura de estadista y que demuestra vacilaciones y falta de liderazgo. Esos profesionales de la video-política han instalado la creencia de que solamente un buen comunicador puede ser un buen presidente de la república, lo que es evidentemente falso.
Para el observador o la observadora atentos, ha sido claro un menosprecio solapado, sibilino a la idea de una mujer ocupando la primera magistratura de la República. Apenas comenzó a perfilarse la candidatura de Michelle Bachelet, desde la derecha surgieron con profusión los agoreros de la crisis “si una mujer llegara a ser Presidenta”.
Posteriormente, con la consolidación del liderazgo de Bachelet, refrendado por múltiples encuestas, el eslogan derechista que comenzó a circular fue “Bachelet no es Lagos”, acentuando esa degradación tácita de la figura femenina ante Ricardo Lagos que, paradojalmente, había sido denostado y presentado antes de su triunfo en 1999 como la mismísima encarnación del caos y la ingobernabilidad.
Si en 1999 la campaña del terror de la derecha era que la izquierda concertacionista es la ingobernabilidad, hoy día esa campaña destila el infundio que las mujeres son la ingobernabilidad. Sin embargo, comparado con los ofertones programáticos de los candidatos de la Alianza, que se presentan como blancas palomas inocentes de la vergonzosa desigualdad social con que se construyó este país hace doscientos años, el programa de Bachelet tiene una característica fundamental que es su credibilidad.
Los 16 años de continuo progreso conseguidos con los gobiernos de la Concertación avalan el realismo de los tres ejes del Programa de Bachelet:
1. Sistema de Protección Social, “desde la cuna a la vejez”, donde destacan: la educación pre escolar, la educación de calidad, la reforma previsional, el seguro de cesantía.
2. Salto al desarrollo: El empleo como prioridad, responsabilidad fiscal, apoyo a las Pymes, innovación y tecnología, defensa del consumidor, fomento de la libre competencia y disminución de la concentración económica.
3. Nuevo Trato ciudadano: Eliminación de la discriminación y la exclusión, un estado más transparente y eficiente, mayor descentralización.
Finalmente cabe destacar que ella no tiene ataduras para desarrollar su programa. No tiene intereses en empresas de ningún tipo, los redactores de su programa no son propietarios ni directores de AFPs o Isapres. En resumen, es una candidata seria y creíble, que se muestra tal como es, sin caer en la tentación de falsificar su imagen para el consumo televisivo, como lo han hecho otros candidatos.